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6 de Mayo de 2001
Museo Dapper de arte africano reabre sus puertas
La institución, que posee una de las más espléndidas colecciones de ese renglón, se reactiva tras dos años de transformaciones que la convierten en un lugar de expresión para Africa y sus diásporas. La exposición inaugural del nuevo espacio, denominada sobriamente Artes de Africa, al igual que el excelente libro que la acompaña, está a la altura de las tradiciones de la ex Fundación Dapper (creada en París en 1986 y pronto transformada en museo) y se mantiene fiel a su vocación inicial: hacer descubrir y, sobre todo, conocer mejor el arte del Africa al sur del Sahara. Es cierto que el museo ha perdido un poco de su magia al dejar el lugar intimista, anidado al fondo de un frágil jardín, donde los apasionados de las artes primitivas -ahora denominadas artes primeras desde que hicieron su entrada espectacular en el Museo del Louvre- se se complacían en deambular. Pero en su nuevo espacio de 1.800 metros cuadrados, contiguo al antiguo museo y obra del arquitecto Alain Moatti, ofrece una sala de espectáculos destinada a acoger las artes vivas (música, danza, teatro), animaciones para los jóvenes, una librería y un café. Por el momento siguen triunfando las Artes de Africa, con 150 obras de excepcional calidad, provenientes de quince museos prestigiosos y de colecciones privadas, amén de la del Museo Dapper. Con lo cual estaría encantado el precursor europeo que dio su nombre a este museo privado: el geógrafo y humanista holandés Olfert Sapper, que vivió en el siglo XVII, nunca puso los pies en Africa, pero había publicado en 1686 la primera Descripción de Africa, especie de vasta síntesis geográfica, económica y social, en la cual los usos y costumbres de los hombres ocupaba un lugar importante, sin ningún afán de exotismo. Este libro subsiste como una obra de consulta. Para dar a conocer la magia del arte africano, tan íntimamente asociado al pensamiento religioso, al culto de los antepasados y a los ritos iniciáticos, la exposición propone dos ejes de descubrimiento: uno, cronológico, que invita al visitante a enterarse de la historia antigua del continente, todavía muy mal conocida; y otro, que revela los ricos saberes transmitidos de generación en generación con arreglo a tradiciones muy diferentes, aclaradas por las apasionantes explicaciones de los once autores del libro-catálogo colectivo.
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